Gabriel Omar Bracamonte se dedicaba a la animación de fiestas infantiles. Pero la pandemia por coronavirus, como a miles de personas, lo dejó sin trabajo. La necesidad de seguir generando ingreso, el pequeño capital económico que le significó cobrar el IFE, potenciado con el ingenio, lo reconvirtió en verdulero. Al meno mientras dure el aislamiento obligatorio
Gabriel está dentro de los 96 mil catamarqueños que cobraron el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de 10 mil pesos que entregó el Gobierno nacional, como medida de asistencia en medio de la pandemia de Covid-19.
Aunque su trabajo habitual, la animación de eventos y fiestas infantiles, por ahora está paralizado, Gabriel no se quedó cruzado de brazos. Buscó alternativas para hacer rendir los 10 mil pesos del IFE.
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Sin conocer mucho del rubro, pero motivado en sus ganas de trabajar, fue al Mercado de Abasto, compró mercadería y montó una verdulería y frutería en su casa, ubicada en un barrio del sur de la Capital.
«Está dura la mano. Hay mucho desempleo. Hay mucha gente que se quedó sin laburo. La idea fundamental era hacerla trabajar a la plata. Tranquilamente me podría haber ido a comprar un celular, ropa, un par de zapatillas, pero después voy a andar sin un peso en el bolsillo. Ahora, lo que voy ganando lo voy invirtiendo», comentó Gabriel.
















