La Cámara Electoral y la Dirección Nacional Electoral comenzaron a tener reuniones con distintos actores para los comicios de agosto y octubre del año próximo. Como no hay certezas sobre qué pasará para ese entonces, comenzaron a tener reuniones con los protagonistas de cada comicios para pensar en un posible escenario de elecciones con pandemia.
De esos encuentros surgieron varias ideas sobre qué cambios debería tener una elección en este contexto para cuidar la salud. Porque en las reuniones también apareció una certeza: si sigue la crisis sanitaria, o algún grado de restricción de circulación o reunión como el actual, la elección va a ser muy distinta a como la conocemos.
Entre las ideas trabajadas están las de desdoblar la elección y votar sábado y domingo, a ampliar el horario, o fijar turnos para las personas de riesgo, hasta que se vote con una boleta única o se utilice un scanner para los documentos de identidad de las personas y así las autoridades de mesa no tienen que tocarlo. Pero aún no hay nada definido y los cambios deben tener un amplio consenso, e inclusive en algunas eventuales modificaciones debería hacerlas el Congreso de la Nación.
En el país ya se suspendió una elección por el coronavirus. Ocurrió en la ciudad de Río Cuarto, Córdoba, donde los comicios para intendente y concejales -se prorrogaron los mandatos de las actuales autoridades- se postergaron ya dos veces por un rebrote del virus que superó a la media de la provincia. La próxima fecha es el 29 de noviembre.
Tras esa resolución, la Cámara comenzó a tener reuniones. Lo hizo con los jueces electorales de todo el país, con las autoridades de la DINE, con las del Correo Argentino y con representantes de organizaciones sociales. Lo harán también con el Ministerio de Salud de la Nación, con los partidos políticos y con los Tribunales Superiores de Justicia de todo el país. Por su parte la DINE, a cargo de Diana Quiodo, mantuvo encuentros con los apoderados de los partidos políticos nacionales y de las provincias.
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Ante eso surgieron algunas ideas con aceptación general. Por ejemplo, que haya más lugares de votación con menos mesas y menos votantes por cada una de ellas. Así la cantidad de gente será menor. En las elecciones presidenciales del año pasado se utilizaron en todo el país 14.500 lugares de votación y en casa mesa estaban habilitadas para sufragar 350 personas. En 2019 estuvieron habilitados 33.841.837 electores y votó cerca del 80 por ciento.
También se propuso extender el horario de votación -que es de 8 a 18 horas-, algo que requiere una decisión del Congreso ya que está contemplado en una ley.
Sobre los votantes surgió el caso de las personas que son grupo de riesgo ante el coronavirus. Allí aparecieron varias propuestas: que se fije un horario especial para que voten, que sea con turnos o en una mesa y cuarto oscuro especial. También que no sean convocados como autoridades de mesa. Respecto de los lugares de votación se planteó el uso de sus lugares abiertos.
Las elecciones primarias tienen fecha para el 8 de agosto del año que viene y las generales para el 24 de octubre. Se eligen senadores y diputados nacionales. También habrá elecciones para legisladores provinciales. Cada provincia tiene la facultad de elegir si se hacen en simultaneo con las nacionales o en otra fecha. Para el caso que siga la pandemia lo que se planteó en las reuniones es que se haga todo en simultáneo para que el masivo movimiento de gente sea una vez.
Otra discusión es sobre si se puede votar de manera desdoblada, es decir sábado y domingo para que haya menos cantidad de gente por día y así reducir los riegos de la movilidad. Las opiniones están divididas.
Si la elección se realiza con pandemia ya aventuran que muchos trámites que hoy son presenciales pasarán a ser digitales o por videoconferencia.
Lo que en las reuniones también se contempló es un kit sanitario para todas las mesas de votación con alcohol en gel, sanitizantes y barbijos. En una de ellas apareció la pregunta de si sería conveniente que haya guantes descartables para cada votante cuando entre al cuarto oscuro.
La pandemia no solo podría afectar la elección, sino también las campañas políticas y el escrutinio. El secretario de la Cámara califica al escrutinio como “uno de los puntos más difíciles de resolver”. Se trata del momento del traslado de las urnas para contar los votos y proclamar a los ganadores. Es una logística en la que trabajan muchas personas -fueron cerca de 60 mil en las elecciones presidenciales del año pasado-, además del personal de las fuerzas de seguridad, del correo y de los partidos políticos.
















