Es catamarqueña, tiene 80 años y superó el COVID-19: “La pandemia no es un juego”

“Tomen conciencia” y “la pandemia no es un juego”, recomienda con la autoridad que le dio la experiencia vivida.

Ernestina es catamarqueña y tiene 80 años. Hace ya más de un mes tomo notoriedad pública y por algunos días un video que la tenia como protagonista fue un verdadero viral con cientos de miles de reproducciones. Aunque su trascendencia fue involuntaria y el motivo que la llevó a esa exposición, muy poco grato: en un viaje a Europa contrajo el COVID-19, el contagio fue detectado en su regreso al país. Y a pesar de estar, por su edad, dentro de los considerados pacientes de riesgo, Ernestina superó la enfermedad.

Hoy, ya de alta y en pleno proceso de recuperación, cuenta desde su casa en Catamarca su historia con mas tranquilidad y aconseja en primera persona. “Tomen conciencia” y “la pandemia no es un juego”, recomienda con la autoridad que le dio la experiencia vivida.

El video que hizo “famosa” a Ernestina es idéntico a muchos otros grabados y difundidos en Europa: el pasillo de un centro de salud, personal médico formado en fila a ambos lados del corredor, una persona de edad avanzando entre aplausos y gritos de celebración, camino al alta hospitalaria. La recuperación de las personas mas vulnerables al coronavirus fue celebrada como pequeñas pero emotivas victorias sobre un virus que puso a la humanidad en jaque. Y el caso de Ernestina, fue uno de los primeros de esas características en la Argentina.

Con muy buen ánimo, la vitalidad de una mujer que aun disfruta del placer de viajar y desde la experiencia personas, atiende el teléfono y cuenta su historia del coronavirus en primera persona.

“la gente  tiene que tomar conciencia que esto no es un juego, tienen que responsabilizarse y cumplir los protocolos. Solo el que ha pasado por esto sabe, la gente no le da mucha importancia acá a esto. Apoyo a la señora ministra que estaba bastante preocupada porque la gente no colabora”.

https://www.youtube.com/watch?v=sjCkEl58Io4

“Me puse en manos de Dios y nuestra madre Virgen del Valle que ella es la que intercede, soy una persona de fe y legionaria de María. Venía de Tierra Santa precisamente, había cumplido los 80 años y me quería dar ese regalo”.

“Tengo la impresión de que mi contagio fue en Barcelona. Anduvimos caminando por las calles de Barcelona, todo cerrado, nada se movilizaba y me vino un presentimiento de que algo no estaba bien. De allí pasamos a Montserrat, en el norte de España y recién nos trajeron al aeropuerto para venir a Argentina”.