El periodo de asilamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia del COVID-19, fue un momento propicio para los estafadores que usaron este tiempo para cometer ilícitos en perjuicio particularmente de jubilados.
El abogado Pablo Vega se refirió a este tema apuntando este aumento puede tener relación con la “liberación” de teléfonos celulares a internos de Servicios Penitenciarios. “Esto se ha visto multiplicado a través de muchísimas estafas telefónicas, principalmente a personas mayore que los hacen concurrir a cajeros y los hacen extraer dinero o hacer transferencias bancarias indicándoles códigos y pidiendo revalidaciones”.
En este mismo contexto dijo que otras de las consultas más comunes en su estudio están relacionadas con personas que se acercan a los domicilios de las victimas ofreciendo trámites de organismos o realizar ofreciéndoles algún tipo de trabajos, arreglos, de mejoras y después terminan llevándose algunas pertenencias. Pidió a las personas tener cuidado con este tipo de situaciones.
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