La Feria del Libro propone un recorrido especial por la producción literaria de Catamarca, con obras de autores y editoriales locales que pueden encontrarse en distintos stands del salón principal Peregrina Zárate del Predio Ferial. Entre reediciones, nuevas publicaciones y libros que recuperan historias, voces y miradas sobre la provincia, la propuesta permite conocer una parte de lo que se escribe, se edita y circula actualmente en Catamarca.
El stand central de la Feria lo ocupa la biblioteca provincial Dr. Julio Herrera que reúne, a través de su tienda, las publicaciones más recientes de autores catamarqueños.
En el stand de la filial Catamarca de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) se reúne una selección de obras de autores locales, que abarca distintos géneros y temáticas. Allí pueden encontrarse libros de Víctor Russo, Hilda Angélica García, Celina Galera, Alejandro Acosta, José Heriberto Varela, Eduardo Aroca, María del Rosario Andrada, Omar Quijano y Lilian Quiroga, entre otros.
“Los libros nos hacen reflexionar, hacen pensar, nos hacen imaginar, nos hacen crear”, destacó Hilda Angélica García, presidenta de la filial Catamarca, quien también remarcó la diversidad de lectores que recorren la feria. Desde la SADE, explicó, el objetivo es acompañar y difundir esa producción, entendiendo al escritor en un sentido amplio: “Nosotros consideramos escritores no sólo al que escribe, sino al que crea”.
Entre las obras que pueden descubrirse en este espacio aparecen Fray Mamerto Esquiú a corazón abierto y La revolución posible, de Víctor Russo; A libro abierto, Agua de sed, La finadita y Luciérnaga en las hojas, de Hilda Angélica García; Hoscos y De los colores, de Celina Galera; Campamento en marcha y Comentarios del Inca, de Alejandro Acosta; Huellas en el manantial, de José Heriberto Varela; Una copla en la puna, Ande sacro, Ñan diégesis catamarqueñas y Migrantes hijos del jaguar, de Eduardo Aroca; El huevo del flamenco y Huayrapuca, la madre del viento, de María del Rosario Andrada; Lucernario, de Omar Quijano, y Corazón de cactus, de Lilian Quiroga.
Nuevas voces y nuevas colecciones
La producción editorial local suma nuevas propuestas. Quebracho Editora presenta la colección “Corteza”, destinada a la narrativa y pensada para acompañar la llegada de nuevas voces a la publicación. La colección comienza con tres títulos de autores que venían trabajando sus textos desde hacía tiempo y encontraron en la editorial el impulso final para convertirlos en libros: En el borde del espejo, de Liliana Arrieta, Los Armucos de Bochi Scolamieri y Con tinta en las manos, de Jorge Isasmendi Segura.
Para Celia Sarquís, responsable de la editorial, ese acompañamiento es parte central del trabajo: acompañar a cada autor “a concretar el sueño de un libro propio”.
Quebracho también desarrolla una línea de literatura infantil y juvenil vinculada con la identidad y el territorio catamarqueño. Su catálogo, construido durante los últimos cuatro años, reúne alrededor de 16 títulos e incluye narrativa, ensayo y literatura para niños y jóvenes.
El Guadal Editora, sello editorial que gestionan Víctor Aybar, Gonzalo Reartes, Estefanía Herrera y José Luis Astrada, suma novedades vinculadas con la historia y la cultura de Catamarca. Entre ellas se encuentra “El Luis Franco, historiador”, de Walter Carrizo, un trabajo que vuelve sobre la figura del escritor e intelectual catamarqueño y su aporte a la construcción de una mirada sobre la historia y la identidad provincial y, como joya editorial, “Quieto corazón de monte”, de Leonardo Martínez.
Se trata de una obra póstuma que reúne por primera vez la totalidad de la producción poética del autor catamarqueño, fallecido hace algunos años, y recupera en un solo volumen su recorrido como poeta. El libro será presentado el sábado 10 de octubre, a las 18.30, en el Auditorio 1 del Salón Peregrina Zárate, con la participación de Víctor Aybar y Estefanía Herrera.
Desde Santa María, Maíz Rojo, otro sello editorial independiente de Catamarca, llegó a la feria para presentar “Pasajes nocturnos” un ensayo de filosofía política del arqueólogo Gustavo Pisani y la novela “Estoy vivo”, de Valentina Acosta Barbieri, una joven autora de apenas 23 años.
Enrique Traverso, responsable editorial de Maíz Rojo y de Cerro Negro también anunció otros títulos de esta última editorial que aparecieron este año y otros próximos a salir: “Sana Sana”, sobre la historia de la medicina ancestral de Santa María y de sus curanderos, con recetas incluidas que está en proceso editorial. También comentó que este año Cerro Negro publicó “Aire”, sobre la historia de la radio en Santa María, de Sebastián Condorí; y “La Historia de Santa María” del profesor Antonio Córdoba, una edición mejorada que incluye actualizaciones sobre arqueología.
Otra obra próxima a presentarse bajo el sello editorial Cerro Negro, de autoría de Traverso, es “Eusebio Mamani cantor vallista” que recupera “una entrevista de 30 años a Eusebio en la que habla de la copla, la vidala, cómo se canta en los valles calchaquíes a diferencia de como se la canta en otros lugares” y que destaca la figura del cantor como referente de su pueblo.
También desde Editorial Phaway, Rodolfo Lobo Molas pone el foco en la permanencia de obras que continúan encontrando lectores. El catálogo incluye reediciones de títulos que fueron agotando sus sucesivas ediciones, como su Breve Diccionario Catamarcano, además de textos de autores catamarqueños que recuperan experiencias y miradas personales sobre la provincia. Entre esos materiales se encuentra la obra de Alejo Arias, médico catamarqueño, con textos que recorren distintos momentos de su vida.
La presencia de las editoriales catamarqueñas se completa con Ampatu Ediciones, Editorial Científica Universitaria y Nexo Ediciones que, junto con Quebracho, El Guadal y Phaway, forman parte del entramado editorial local presente en esta edición de la Feria.
Así, además de acercar al público a escritores, editoriales y propuestas de otras provincias y países, la Feria del Libro ofrece la posibilidad de mirar hacia la propia producción: conocer nuevas voces, reencontrarse con autores y obras vinculadas con la memoria local y descubrir qué se está escribiendo y editando actualmente en Catamarca.
















