El aislamiento preventivo obligatorio golpeó con fuerza al sector de la panadería y pastelería. Aunque la venta nunca fue restringida por estar dentro de las actividades esenciales, varios factores de la cuarentena afectaron seriamente las ventas.
La caída más pronunciada se dio durante la primera parte de la cuarentena, donde las condiciones estrictas de aislamiento disminuyeron notablemente la circulación de personas y por lo tanto de clientes.
Quienes mas sintieron la caída en las ventas en esa etapa fueron las panaderías céntricas que, al estar una zona habitualmente dinamizada por el comercio y la administración pública, acusaron en las ventas la ausencia de habituales clientes. En esos comercios las ventas cayeron alrededor del 45%.
Por su parte, las panaderías de barrio tuvieron un panorama levemente mejor. Al estar incluidas entre los comercios de cercanía, los clientes priorizaron para sus compras los establecimientos cercanos a su domicilio. Aunque esto no los resguardo de la caída en las ventas. Según datos del Centro de Industriales Panaderos, estos comercios perdieron cerca del 30% de las ventas.
https://www.youtube.com/watch?v=-NMh1-qKNpc
Otro facto de incidencia en esta notable disminución fue que el tiempo libre y el aburrimiento que provocó el confinamiento llevó a muchos a incursionar en la elaboración casera de panificación.
Con la flexibilización del aislamiento, y la mayor circulación de personas, las ventas tuvieron un leve repute, que deja a la caída en alrededor del 20% con relación a los días previos al inicio de la cuarentena.
Ante este escenario, los propietarios de panaderías iniciaron conversaciones con las cámaras de otras provincias vecinas para analizar que medidas tomar. Entre las que no descartan nuevos aumentos en sus productos.
















