
Atrás quedaron las épocas en las que Unión Aconquija peleaba el ascenso. En la cual era protagonista por llegar a una final con San Martín de Tucumán, pelear palmo a palmo con Talleres de Córdoba o eliminar a un equipo de Primera división como Quilmes en la Copa Argentina. Fueron momentos que marcaron una historia nunca antes vivida para un equipo del interior provincial.
El presente es totalmente distinto. Peleando por no descender al Torneo Regional Amateur 2019, el “Estanciero” atraviesa una crisis económica y deportiva como nunca antes.
Ayer, vivió quizás uno de sus capítulos más negros y alegres casi en simultáneo. Tras un paro de los jugadores por falta de pago, viajaron a Mendoza a último momento y con cinco bajas que lo llevaron a tener un solo futbolista en el banco de suplentes. Si, en una categoría profesional, Ricardo González solo tenía a su segundo arquero como recambio y de hecho ingresó como jugador de campo (por Juan Carlos Salcedo) luego.
Ah, no hay que obviar que la delegación viajó sin el acompañamiento de ningún dirigente. Lamentable.
Con todo este contexto negativo en su contra el “Estanciero” hizo la épica: ganó 4 a 3 a un rival directo en la lucha por la permanencia en el Federal A y se fue aplaudido de la cancha. Jugó un partidazo. Con los pibes de Las Estancias comandando el ataque -Monroy, Vivanco-, Aconquija consiguió un triunfo que dignifica el quehacer futbolero y demuestra que ante las adversidades sale ese amor propio que muchas veces se le pide a los jugadores. Amor propio que por ejemplo le falta a jugadores que ganan millones de dólares: “los jugadores del París Saint Germain no tienen sangre”, suele decir el colectivo popular.
Este triunfo le devolvió el protagonismo una vez más a Aconquija, que como en las finales por el ascenso volvió a estar en TyC Sports, ESPN, y otros tantos medios nacionales.
Con este escrito no pretendemos “tapar el sol con un dedo” pero si pretendemos dignificar el trabajo del futbolista, ese que hoy en día está en el ojo de la tormenta por la reestructuración del ascenso. Es dignificar sobre todo el trabajo de los futbolistas de Aconquija y el aguante del cuerpo técnico, que ante las penurias y desidia de una dirigencia impresentable demostró lo que es el verdadero amor por el fútbol.
Hace un par de temporadas atrás, Aconquija jugaba finales por ascender a la B Nacional:




















