Así se comunicaba esta mañana la condena de prisión perpetua impuesta a Esteban Domingo Castaño por el femicidio de su pareja, Julieta Celina “Cuni” Herrera, ocurrido en octubre del 2017 en el barrio Don Francisco (Sumalao).
En un ambiente calmo, pero tenso y sobrecogido por el horror del hecho que se estana juzgando, familiares y amigos de Cuni escucharon la decisión del tribunal de la Cámara Penal en Primera Nominación, integrado por los jueces Carlos Moreno, Fernando Esteban y Carlos Roselló, quienes sentenciaron por unanimidad dar la pena máxima al acusado.
Castaño fue condenado por el mismo delito que llegó imputado a la instancia del juicio oral, “homicidio doblemente agravado por mediar una relación de pareja y por femicidio” y la pena coincidió con lo solicitado en sus alegatos por el fiscal Miguel Mauvecin y la querella representada por Fernando Contreras. La defensa, a cargo de Orlando Barrientos, había pedido que se lo condene por “homicidio preterintencional”, que se castiga con una pena sensiblemente menor.
El femicidio Julieta Herrera, por el que se condenó a Castaño ocurrió La madrugada del 9 de octubre de 2017. Ese día Castaño llegó a su casa, en el barrio San Francisco, Valle Viejo. Julieta Celina Herrera dormía, en la misma habitación, y casi a la par, de sus hijos, de 13, nueve y cinco años.
En ese momento Castaño se acercó a su pareja, con intenciones de tener sexo. Según se dijo, “Cuni” lo habría llamado por otro nombre y esto lo enfureció. La tomó del cuello y la ahorcó hasta desnucarla, frente a sus hijos y a pesar de que el mayor de ellos intento interceder para defender a su madre.
Luego del ataque homicida y de calmar a su hijo, los cargó a los tres chicos en la moto y los llevó a la casa de su madre, en el barrio 140 viviendas en Valle Viejo. Pidió que los cuidara, luego se dirigió a la comisaría y se entregó.















