La brutal devaluación del peso les cayó como un «palazo» a los jugueteros, porque se dio en la semana previa al evento que más ventas les genera en todo el año.

Cuando el Titanic naufragaba, los que estaban a cargo del rescate de los pasajeros que iban a los pocos botes gritaban “Mujeres y menores primero”. En la economía del gobierno de Mauricio Macri, que se hunde al compás del dólar, ni siquiera los más pequeños se salvan. La megadevaluación del peso que se sostuvo artificialmente hasta las PASO golpeará con fuerza al Día del Niño.

Y es que hay un sector al que la suba del dólar lo liquidará, literalmente. Es el de los juguetes, porque el salto del billete verde llegó justo en la semana previa al evento que más facturación genera de todo el año.

El 60% de las ventas anuales de los jugueteros son explicadas sólo por el Día del Niño. Ni las festejos por Navidad y Fin de Año le generan tantas ganancias a los comercios, fábricas e importadores como esta celebración, que tendrá lugar el domingo 18 de agosto.

Con un dólar por las nubes tras la contundente derrota del Gobierno en las PASO, el panorama de las jugueterías pasó en un día del entusiasmo a la desolación absoluta. «Si llegamos a empatar a las ventas del año pasado, será algo muy bueno, y eso que en 2018 vendimos poco», admitió el gerente de Relaciones Institucionales de la Cámara del Juguete, Julián Benítez.

En diálogo con minutouno.com, el juguetero contó que al 50% de aumento que registraron este año los juguetes importados respecto de agosto de 2018, entre el lunes y el martes de esta semana los importadores ya incrementaron hasta otro 20% el precio de sus productos, entre ellos los favoritos de los chicos, como las figuras de acción, fantasía, muñecas y juguetes a radio control.

Los negocios venían con un importante stock producto de la recesión, aunque la vuelta del plan Ahora 12 «había activado las ventas en el último mes, lo que generaba entusiasmo para este domingo, pero ahora todo se desplomó. Vengo de dos jugueterías y estaban vacías hoy», graficó Benítez, quien de todas formas no pierde las esperanzas en que hacia el fin de semana la gente terminará yendo a comprar un regalo para los chicos.

Otro dato que aportó el juguetero es que producto de la devaluación los supermercados «cortaron todos los pedidos esta semana cuando en esta época se recibían muchas solicitudes de reposición. Ahora frenaron todo y están revisando sus promociones».

PRECIOS DE LOS JUGUETES

Hasta el momento, el gasto promedio por persona es de $500. Respecto del año pasado, los juguetes nacionales aumentaron entorno al 25%, la mitad de la inflación, que fue del 55% en el mismo lapso.

El empresario subrayó que «el año pasado perdieron todos, incluso los importadores, cuyos juguetes subieron respecto de 2018 -y sin contemplar el nuevo incremento de esta semana- un 50%», es decir, por debajo de la devaluación del peso, que fue del 105%.

LOS JUGUETES MÁS ELEGIDOS

Ante la crisis, este año se reforzó una tendencia: los padres se vuelcan por la industria nacional, debido a que su precio es dentro de todo más accesible que los juguetes que llegan del exterior.

A modo de ejemplo, el pote de masa de modelar se vende entre $65 y $70. El mismo producto importado no baja de los $130 en jugueterías de la Capital Federal.

Los camiones nacionales rondan entre los $350 y $700. Los bebotes de fabricación argentina parten desde los $600 pero se consiguen de mayor calidad a $1000.

Los juegos de mesa son otros de los favoritos para este Día del Niño, según datos de la Cámara Argentina del Juguete. El más vendido es un juego de naipes con licencia de uno de los gigantes del rubro que cuesta $400. Otro producto que es muy solicitado es un juego que está en Precios Cuidados y se vende a $230.

Los importados más solicitados este año son el muñeco de la película Toy Story, que no baja de los $7.500, o el del personaje Hombre Araña, que parte desde los $1.500. La pequeña muñeca coleccionable que está de moda también es de las preferidas para este Día del Niño y se consigue a partir de los $1.000, un valor que cada vez menos argentinos están en condiciones de afrontar.