La Conferencia Episcopal Argentina advierte sobre “un clima de autodestrucción” en el país
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, su presidente, monseñor Oscar Ojea, manifestó su profunda preocupación respecto del enrarecido clima social que se advierte en el país especialmente tras las elecciones PASO, y aseguró al respecto que “en este tiempo de desesperanza y decepción que provoca la creciente pobreza en nuestro país me preocupa mucho que haya aparecido un clima de autodestrucción; un deseo de que todo se desborde para caer en el vacío, esto es como una enfermedad social que anula todo horizonte y proyecto de futuro. Una suerte de auto boicot”.
En el mismo orden, Ojea se manifestó respecto de los severos agravios que sufrió el Papa Francisco por parte del candidato a presidente Javier Milei, de La Libertad Avanza.
Sin nombrarlo, Ojea destacó que “muchas veces el Papa Francisco se ha visto maltratado sistemáticamente por algunos medios de comunicación, esto ha contribuido a que se lo lea poco y a que se difunda menos su palabra y pensamiento, deteniéndonos en pequeñeces muy buscadas con mala intención por un sector de la prensa. En ese contexto también uno de los candidatos se ha expresado con insultos irreproducibles y con falsedades. El Papa es para nosotros un profeta de la dignidad humana en un tiempo de violencia y exclusión. Pero, por otra parte, también es un Jefe de Estado al que se le debe un respeto particular”, subrayó Ojea.
Estas declaraciones también se producen luego de la misa en desagravio organizada por curas y párrocos que trabajan en villas y zonas populares del conurbano bonaerense, contra las agresiones que se sucedieron contra el Santo Padre espetadas por Milei.
“A vos te gusta la mierda de la justicia social”, dijo el candidato contra Francisco, además de asegurar que “es el representante del maligno en la tierra”.
Ojea insistió en este sentido sobre la declaración que se realizó con representantes de otros credos el pasado 22 de agosto, horas después de celebradas las PASO, en la que se pregona que “es imposible construir un país sin diálogo y con insultos, gritos y descalificaciones. Nos preguntábamos como se va a gobernar un país dividido. Y afirmábamos que el clima de violencia en las expresiones de los candidatos no ayuda a la paz social. Este documento sigue teniendo absoluta actualidad y está dirigido a todos los candidatos y candidatas que participan en las próximas elecciones nacionales del 22 de octubre”.
Además, Ojea reflexionó acerca de cómo mira la Iglesia a los candidatos y cuáles deberían ser algunos de los principios irrenunciables, tal como se mencionó en el documento ecuménico. Indicó que “en primer lugar (uno de los principios irrenunciables) es el cuidado de la vida de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas. Para nosotros la vida debe ser cuidada desde el inicio de la concepción, pasando por todas las etapas de su desarrollo hasta la muerte natural. En segundo lugar, la opción preferencial por los pobres y excluidos. Para el Evangelio en ellos está presente Jesús. “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber” (Mateo 25,35). Jesús se identifica con ellos, por lo tanto, es imposible que la Iglesia renuncie a estar junto a ellos. En estos últimos años le hemos pedido a todos los gobiernos un Estado presente, tanto brindando seguridad como garantizando la provisión de bienes primarios para la vida humana, en particular en los barrios más humildes, el respeto por las economías solidarias, y la creación de trabajo genuino y digno, ya que el trabajo es un auténtico ordenador de la vida. Esto no es hacer “pobrismo”. Pensarlo así sería desconocer todo el trabajo para la promoción humana que realiza la Iglesia buscando crear las condiciones para una vida más humana y más justa”, señaló.
El documento completo puede leerse en https://episcopado.org/ver/3921
















