En medio de las vacaciones de invierno, SFVC te invita a conocer, explorar y sentir como era la vida durante la Cultura de La Aguada, turistas de todas partes están visitando el Pueblo Perdido de la Quebrada, un sitio arqueológico de gran importancia de Catamarca.
Silvana Reyes, la coordinadora del lugar, ha revelado la magnificencia de este antiguo pueblo, que perteneció a la cultura de la Aguada hace más de 1800 años. El sitio arqueológico, a pocos minutos de la ciudad capital de Catamarca, ofrece a los visitantes la oportunidad de conectarse con las energías de sus antepasados y admirar el entorno natural circundante.
Durante la temporada de julio, la Dirección de Turismo de la municipalidad ha organizado una variedad de actividades para toda la familia. Talleres de sicus, habilidades ancestrales y cerámica permiten a los visitantes sumergirse en las técnicas y tradiciones de la cultura de la Aguada. Además, se llevan a cabo charlas y degustaciones de alimentos autóctonos, donde se puede apreciar la riqueza culinaria de la región.
Los sábados, el Pueblo Perdido de la Quebrada se convierte en el escenario de celebraciones ancestrales en alianza con las comunidades originarias. Estos rituales permiten a los turistas vivir una experiencia única y auténtica, sumergiéndose en las tradiciones y la historia de la zona.
La afluencia turística ha aumentado notablemente durante el receso invernal, con visitantes provenientes de diferentes provincias. Los artesanos locales también se han unido a la festividad, exhibiendo sus trabajos en la zona.
Silvana ha expresado su satisfacción por recibir a los visitantes y su compromiso de ofrecerles la mejor experiencia posible. «Estamos felices de poder compartir nuestro patrimonio cultural y natural con todos los que nos visitan», comentó Reyes.
Pueblo Perdido de la Quebrada
Se llama «Pueblo Perdido de la Quebrada” a un conjunto de ruinas arqueológicas que se encuentra a 5 Km. de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, sobre una meseta a 700 m.s.n.m. rodeada por el río El Tala, donde habitaba la Yacurmana («Madre del Agua») deidad presente en la cultura Aguada, a la que representa en su fase inicial.
Unos 40 recintos construidos en piedras y barro, habitaciones, talleres, corrales, patios, que fueron tapados por la acumulación de sedimentos y vegetación durante cientos de años.
Sus pobladores tuvieron un excelente manejo de los recursos hídricos, con buenas pendientes, y el aprovechamiento de las aguas que bajan de las altas cumbres del cerro Ambato. Los cultivos los realizaban en terrazas donde producían maíz, porotos, papas y calabazas.
Producían cueros, lana, grasa y carne y desarrollaron excelentes pastizales para el manejo de los rebaños. Una de sus divinidades principales fue el Jaguar o Dragón de la Aguada, sumamente representado en sus manifestaciones artísticas.
Hay vestigios del uso de narcóticos con fines ceremoniales.















