La convocatoria fue iniciada por el Movimiento Feminista latinoamericano, en 1981, conmemorando la fecha en la que fueron asesinadas las tres activistas políticas y hermanas Mirabal -Patria, Minerva y María Teresa- en la República Dominicana, por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo, durante la década del ’60.
Por su parte, en 1991, se inició la Campaña de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género, donde se proponen actividades para la erradicación de dichas violencias, desde el 25 de noviembre al 10 de diciembre (Día de los Derechos Humanos).
La designación oficial fue dada el 17 de diciembre de 1999, desde la Asamblea General de las Naciones Unidas. Ese mismo día, la ONU invitó a gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales, a realizar diferentes actividades para sensibilizar al público sobre el problema. Tras esto, en muchos países se agregó el día al calendario oficial.
Cifras preocupantes
Tras un informe realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), teniendo en cuenta lo ocurrido con la situación epidemiológica, 2 de cada 3 mujeres padecieron algún tipo de violencia o abuso o conocían a alguna mujer que sufría de esta situación. Además, se conoció que solo 1 de cada 10 recurría a la policía en busca de ayuda. Esto, lógicamente, tiene que ver con la falta de respuesta de las fuerzas y también del rápido accionar por parte de la justicia.
La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (1993) define a esto como «todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada». Además, remarcan que las consecuencias negativas en la salud mental, sexual y reproductiva afectan a las mujeres durante toda su vida.
Más allá de que este tipo de violencias sean directas violaciones contra los derechos humanos, también se transforma en un obstáculo para alcanzar la tan ansiada igualdad, el desarrollo, la paz y el respeto por cada mujer y niña en el mundo. Esto, a su vez, más allá de los daños que pueda causar en cada una de ellas, también genera silencios, vergüenza y estigmatización para las víctimas.
Números alarmantes
En Argentina, preocupa la considerable disminución presupuestaria en las principales políticas públicas de prevención, atención y protección, contra la violencia de género, ya que muestran un retroceso, en relación a años anteriores. Estas, fueron publicadas por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
En relación a 2023, el patrocinio jurídico destinado a víctimas de abuso sexual, disminuyó el 100%, en rescate y a acompañamiento a víctimas de trata, la cifra disminuyó en un 87,9%. El cuanto al financiamiento al Programa Acompañar, los montos se redujeron un 87,2%. La línea 144, que brinda atención, contención y asesoramiento a personas en situación de violencia y riesgo, fue desfinanciada en un 54 %. El presupuesto destinado a cumplir con la Ley Brisa, cayó un 53,5%. Finalmente, este año, disminuyó un 2,8% la proyección de víctimas de violencia.
Ver nota de la Directora de mujeres, genero y diversidad, Belky Penisse Zavaley, https://youtu.be/jy89lEgIjNs
















