En julio de este año, la Residencia Universitaria Provincial «Abuelas de Plaza de Mayo» cumplió su noveno aniversario y para conmemorar un hito de la vida universitaria de nuestra provincia, Catamarca Radio y Televisión charló con algunos de sus egresados, recibidos de la Universidad Nacional de Catamarca, para conocer un poco más sobre sus historias de vida y sus recorridos en la institución educativa que alberga a catamarqueños y catamarqueñas de todas las edades.

Emmanuel, Erick y Emanuel nos compartieron algunos de los recuerdos y lo qué significó para ellos poder experimentar la vida universitaria en la Residencia.
«El recuerdo más lindo que tengo es cuando fui a elegir la habitación en la que iba a vivir, fue el día de la inauguración de la Residencia y fui con mi mamá. Creo que fui de los primeros en instalarme», rememora Emmanuel, quien es Técnico Universitario de Minas y está próximo a recibirse en Ingeniería de Minas.

Por su lado, Erick, de Ancasti y estudiante de la licenciatura en Enfermería, contaba a CRTV sobre sus recuerdos en la Residencia: «Me tocó conocer gente, jóvenes de distintos puntos del interior provincial, los cuales compartimos un sueño, el cual era poder lograr tener entre manos el tal anhelado y difícil título universitario».
Otro estudiante y ahora docente, Emanuel, también del departamento Ancasti y que actualmente está cursando una especialización en Sistemas Procesales Orales en la Universidad de Buenos Aires (UBA), relataba a este medio que su recuerdo más lindo es el grupo de amistades que construyó.
«Risas, almuerzos, cenas, cumpleaños, enojos. El apoyo recíproco para estudiar, levantarse cuando nos iba mal en una mesa de examen. La Residencia fue mi segunda casa, donde encontré grandes personas y alimentábamos el sueño de recibirnos».

La Residencia Universitaria no solamente recibe a los estudiantes catamarqueños y sus sueños de conseguir un título de educación superior, sino también constituye una solución al hospedaje y a los gastos económicos que afrontan los residentes. Una suerte de un segundo hogar para muchos, especialmente para los ingresantes que viajan desde el interior provincial.
Tanto Emanuel como Erick valoran la existencia de la institución, como edificio y sus instalaciones, y como un lugar de encuentro entre jóvenes con historias y vivencias similares.
«Contar con una Residencia para nosotros, que venimos del interior, es muy significativo. Una comida caliente cuando regresábamos de cursar, un desayuno para comenzar la mañana, distancias super cortas hasta la universidad», relataba Emanuel.
Erick, por otro lado, acentúa los beneficios de contar con la Residencia: «No se dimensiona lo positiva que es esta institución para los estudiantes que viajan desde el interior de la provincia con un sueño de un título universitario, muchos de los cuales no les sería posible sin una ayuda como la cual esta institución brinda».
A su vez, Emmanuel, oriundo de Andalhuala, Santa María, recalca que «te brinda un grupo humano de contención para afrontar los días lejos de familia, más que nada para los alumnos ingresantes».

«Vivir lejos de la casa es difícil. Lejos de la familia, de los afectos, del pueblo que se conoce y se extraña. En la ciudad, todo es diferente. En la facultad, las exigencias se juntan.
El momento exacto en el que comienza el desarraigo para quien tiene que cursar una carrera en la universidad, es como estar a la intemperie», agrega Ariel Arrieta, docente, periodista y actual jefe de contenidos de Catamarca Radio y Televisión.
«Chicas y chicos que llegan desde los pueblos más lejanos de la geografía catamarqueña representan una oportunidad, una posibilidad para la familia de alcanzar un título de grado en la universidad.
Y la Residencia sin ninguna duda multiplica esa oportunidad, la fortalece, la defiende. Es el lugar donde nadie va a quedar a la intemperie», comentaba Ariel, quien además se desempeña como profesor en el Instituto Superior de Arte y Comunicación (ISAC).
Hoy la Residencia Universitaria Provincial «Abuelas de Plaza de Mayo» hospeda a 85 estudiantes, quienes, como Emmanuel, Erick y Emanuel, buscan su tan ansiado título universitario y que durante el trayecto encuentran contención, crean amistades perdurables en el tiempo y se sostienen mutuamente en las arduas y largas jornadas estudiantiles.
















