La violencia digital constituye una tipología más en las formas de ejercer violencia. Se define como el acoso u hostigamiento virtual a través de medios digitales como Facebook, Instagram, Snapchat y Tik Tok, foros en internet, plataformas de juegos o mensajerías y celulares.
El ciberacoso consiste en publicar o difundir de forma no consentida contenido íntimo, vergonzoso, perjudicial, falso, o cruel sobre otra/s persona/s. Esto puede incluir compartir información personal o privada sobre alguien más, provocando así vergüenza o humillación.
Implica conductas que se repiten, con el propósito de atemorizar, humillar o enfadar a otras personas, amenazar y/o extorsionar.
Estos ataques pueden tener consecuencias psicológicas, emocionales y físicas, afectando la salud mental de la persona que lo padece: ansiedad, miedo, aislamiento, autoestima baja, promover consumos nocivos, etc.
Estas conductas, en un contexto de hiperconectividad, son muy frecuentes. Es por eso, que identificarlas, visibilizarlas y llevar las denuncias al plano judicial es muy importante. En materia legislativa, hay un amplio camino para recorrer y, a su vez, una gran cantidad de herramientas contra el cibercrimen.
Como prevenir la violencia digital?
Evitar exponer a los demás en las redes sociales.
Aprender a no retratar a las personas sin su aprobación.
No consumir cuerpos de mujeres desnudas en grupos donde se acostumbra a compartir material íntimo, dado que la mayoría son fotos o videos sin consentimiento.
Dejar de considerar que los cuerpos de las mujeres son públicos y que cualquiera los puede intercambiar o poner en circulación.
No opinar sobre los cuerpos de los otros en las redes sociales.
Dejar de pensar que nos podemos escudar en el derecho al anonimato, entendiédolo como un derecho digital inocuo, para agredir a otras personas.
















