
El Satélite argentino de observación con microondas SAOCOM 1 B, que llegó a Cabo Cañaveral EEUU, en marzo y debió posponer su despegue por la pandemia COVID-19 que afecta al mundo, se prepara para el despegue.
Se trata un satélite de observación constituido íntegramente en Argentina, junto al SAOCOM 1A, que fue lanzado en 2018, fabricados en el país por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) que depende del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en el que el principal contratista fue Invap -Investigación aplicada-, una empresa del Estado rionegrino con sede central en Bariloche.
Ambos satélites son considerados unos de los más grandes del mundo, lo que implica “volver a poner a la Argentina en la vanguardia de Latinoamérica y la región”, según consideró el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Carlos Salvarezza.
Fueron principalmente diseñados para detectar la humedad del suelo y recolectar información de las superficies de la tierra, ya que las microondas del radar pueden barrer información durante las 24 hs del día. Cuentan además con sensores ópticos que serán de ayuda en el mundo agropecuario y estarán al servicio del planeta ya que pueden prevenir, monitorear, mitigar y evaluar catástrofes naturales o antrópicas para aplicaciones en agricultura como humedad de suelo, índices de vegetación y control de plagas; aplicaciones hidrológicas, costeras y oceánicas; aplicaciones en nieve, hielo y glaciares; aplicaciones en estudios urbanos, de seguridad y defensa; entre otras áreas de interés productivo, gracias al monitoreo permanente.
Con este lanzamiento, finaliza un proyecto que inició hace muchos años, ya que el 1A empezó a construirse en el año 2013 y el 1B en el 2015, en el marco del Plan Espacial Nacional que lleva adelante el Estado Argentino Junto a 4 satélites de la Constelación Italiana integrando así el Sistema Ítalo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), creado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la ASI para beneficio de la sociedad, la gestión de emergencias y el desarrollo económico.
Por Rocío Muñoz















