Esta práctica consiste en la captura sostenible de vicuñas para la obtención de su fibra, conocida como “el oro caminante”, un recurso esencial para el tejido textil artesanal y principal sustento económico de las comunidades.
Además de preservar el medio ambiente y la especie, el Chaku refuerza la identidad cultural y dinamiza la cadena de valor artesanal y turística de la Ruta del Telar
















