La escultora y artesana catamarqueña Gabriela Nieva, oriunda de la ciudad de Recreo participó, días atrás, del Tercer Encuentro de Escultores que se desarrolló en Andalgalá donde obtuvo el primer puesto, entre representantes de otras provincias, con su obra “Cascabel”.
El 2024 viene siendo un gran año para Gabriela, de mucho trabajo y viajes por los que la lleva su arte y talento. Meses atrás, la recreina tuvo el honor de representar a Latinoamerica en el prestigioso Simposio “ARTJAM” que se desarrolló en la ciudad de Højer, Dinamarca, con su obra “El vuelo infinito”, la cual fue elogiada por los organizadores que ya la comprometieron para que vuelva a ser parte en la edición del próximo año.
Recientemente, en Andalgalá, siendo la única mujer entre los seis artistas provenientes de distintos puntos del país y de Perú, obtuvo el primer puesto en el Tercer Encuentro de Escultores que se realizó en la ciudad de Andalgalá. La temática del certamen, al cual la propia Nieva calificó de “muy gratificante”, fue sobre animales autóctonos tallados en madera de algarrobo y metal. “Mi obra consistió en trabajar en un tronco de algarrobo de 2 metros con motosierra hasta conseguir la figura principal y luego lijar con amoladora para logras los detalles”, comentó Gabriela sobre su trabajo titulado “Cascabel”, en una entrevista con el portal de Catamarca Radio y Televisión. Como novedad de lo presentado que conllevó dos días intensos de trabajo, Gabriela detalló que, “la serpiente, además, lleva en sus ojos incrustaciones de la piedra rodocrosita, nuestra piedra nacional, representativa de Catamarca en todo el país”.
Por estos días “Gabi”, como la llaman cariñosamente, está preparándose para su próximo destino. En el mes de octubre estará en Trinidad, Uruguay, país en el que ya se exhiben cuatro de sus obras.
Además de destacada escultora y artesana representante de Catamarca por el mundo, Gabriela es esposa, mamá de 5 hijos y vive en Recreo, su ciudad natal. Con emoción y gratificación asegura que, “el arte está conmigo desde siempre, desde que di mis primeros pasos en esta vida”.
En cuanto a cómo y cuándo empezó todo, recuerda: “De niña. Cuando empecé a ver lo que podía lograr con mis manos y luego comencé a notar mi habilidad para el dibujo en la escuela. Creo que el arte ha estado, de alguna manera, en cada momento de mi vida”.
Gabriela se reconoce en su infancia como “una niña introvertida” y destaca al arte como algo fundamental para poder desarrollar su personalidad. Luego creció y cuando se convirtió en mamá estuvo al 100% para su familia hasta que sus hijos crecieron. “En un tiempo estaba abocada por completo en mi familia, hasta que mis hijos crecieron y pude recibir formación académica en escuelas de arte y cursos de perfeccionamiento en la materia, donde los profesores que tuve en el camino me decían que el arte era innato en mí”, comentó.
Una artista natural de toda la vida
“Creo que la vida me puso en este camino casi por instinto o no sé qué, pero sin pensar todo me llevo a ello naturalmente”, explica Gabi sobre su camino recorrido hasta ahora.
Durante la entrevista, la escultora resalta al año 2000 como el principio del profesionalismo y la materialización de esto que venía expresando desde pequeña con sus manos y el reconocer sus propias habilidades. “En el año 2000, mi hija más pequeña en ese momento tenía apenas 4 años y sentí que no iba a poder cursar la Tecnicatura de Arte Profesional (TAP), fue ahí que las autoridades del establecimiento me propusieron concurrir a clases con ella”.
La carrera de TAP duró 3 años. Al momento de la finalización, se enteraba de otro título que la vida le tendría preparado. “Si bien la carrera duro 3 años, cuando estaba terminando me entero de que estaba embarazada de nuevo, de mi quinto hijo”. Con el pasar de los año, Gabriela priorizó la familia y la crianza de sus hijos, pero la pasión es la pasión y nada la detuvo. “Dejé pasar el tiempo hasta que mi último hijo cumpliera 4 años y allí retomé los estudios, perfeccionándome en cursos y talleres que se presentaron, inclusive hasta el día de hoy”, asegura.
Con un gran presente, una vasta trayectoria y la satisfacción de hacer lo que ama, Gabi solo agradece. “Hoy puedo decir que me siento feliz y agradecida de ver a mis hijos grandes, junto a mi marido que me apoya en lo que hago y así puedo dedicarme de lleno al arte que me apasiona, que es la escultura, expresándome con total libertad mediante mis obras”, finalizó.

























