La diputada provincial, Natalia Ponferrada, estuvo de invitada en Santa Sanata dialogando con Carlos Ganancias y Zaira Justiniano. Fue una entrevista «descontracturada» en la que recordó su paso por la Secretaría de Turismo, su niñez y el legado familiar.
En referencia a su pasado como secretaria de Turismo, la actual legisladora, manifestó: “No tenemos que envidiarle nada a ninguna provincia. Tenemos una provincia que es realmente hermosa, tenemos de todo, menos mar, de todo”. En este sentido, señaló que, si bien Catamarca tiene bosques y yungas, lo “exótico” se encuentra al Oeste de la provincia, con los salares, los volcanes, las lagunas, las dunas, el Campo de Piedra Pómez. “Eso es lo distinto que tiene Catamarca, porque si bien tenemos verde, eso también lo encuentran otras provincias de la Argentina”, expresó.
Legado familiar
Luego, la invitada comentó que al momento de decidir la carrera que estudiaría, en su “casa la miraron como ¿qué le pasa?”, ya que había decidido estudiar museología. “Gracias a Dios, tuve padres que me dejaron ser y siempre les voy a estar agradecida, porque si tuviera que elegir de nuevo, volvería a hacerlo”, expresó Ponferrada. A su vez, señaló que, por sus condiciones de buena alumna, sus padres hubieran esperado que estudie una carrera como abogacía.
En otro tramo de la entrevista, Natalia habló sobre su padre y su abuelo, quienes se dedicaron a la política. “Mi familia era de políticos, mi papá, mi abuelo. Bueno, mi padre era más político que abogado”, agregó a modo de anécdota y aseguró que, por aquellos tiempos, en ningún momento pensó en dedicarse a la política. “He visto sufrir mucho a mi madre, y nosotros también siendo más grandes hemos sufrido las llamadas de teléfono, los escraches en los diarios, es muy feo todo eso. Por eso creo que cuando vamos a hablar de una persona que está en la política, no hay que olvidarse que detrás hay hijos, una familia, amigos”, se sinceró.
Las Juntas y su niñez
Natalia Ponferrada tiene una conexión muy profunda con esta villa turística ubicada en el departamento Ambato. “Llegue a los ocho días de nacida. Por lo tanto, nos hemos criado y hemos pasado la vida allí, con la familia, abuelos, bisabuelos y padres”, contó. Entre anécdotas de aquellos años recordó además: “Vivimos momentos hermosos con todos los primos, porque como se hacía antes iban todos los abuelos, tíos, nunca alcanzaban los colchones, nos amontonábamos todos los chicos en las habitaciones y los padres, tíos y abuelos, en la parte principal de la casa”.
También, la invitada relató sus experiencias de jovencita, como por ejemplo, ir a al corral a ordeñar una vaca, pillar los caballos al cerro, las corridas y las idas al rio. “No teníamos agua potable, nos mandaban a todos los chicos, que éramos como 20, con dos baldecitos a buscar agua de la vertiente que estaba al frente, teníamos que cruzar la ruta y el campo. Poníamos el agua en la tinaja de cerámica y de ahí tomábamos”, se explayó con nostalgia al recordar esa infancia inocente y divertida. Por último, expresó que Las Juntas es “su lugar en el mundo” y que, hasta el día de hoy, van a la casa que tienen allá. “Gracias a Dios, nosotros podemos seguir con esto con nuestra familia, compartimos y los chicos se escapan al río, salen a caminar por la montaña”, cerró Natalia Ponferrada.
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