Esta tarde, el Consejo Federal de Educación aprobó por unanimidad el protocolo que regirá en el retorno de los chicos a las escuelas en agosto próximo.
Durante la sesión virtual del Consejo que presidió el Ministro Nicolás Trotta y de la cual participaron todos los ministros de educación del país, se acordaron las pautas sanitarias para la vuelta escalonada, y que cambiarán la normalidad en las aulas.
Si bien para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y Chaco, por su alta circulación del virus, todavía no manejan una fecha tentativa de retorno, en el resto del país, excepto las provincias patagónicas que por las bajas temperaturas postergarán el regreso, la intención es que se reabran las escuelas una vez terminadas las vacaciones de invierno.
Tras la aprobación, a partir de ahora las provincias de acuerdo a sus realidades, podrán definir sus propias reglas, pero solo si ellas implican medidas más rigurosas; nunca más laxas.
Entre algunos puntos salientes del protocolo, se encuentran los ingresos que ya no serán, como solía suceder, todos a la misma hora, a las 7:30 en el caso del turno mañana. En cambio, habrá distintos turnos de entrada para los cursos que definirán las mismas jurisdicciones con sus escuelas.
La medida tiene un doble objetivo. Por un lado, evitar los aglutinamientos habituales que se dan en las puertas de las escuelas, donde confluyen los chicos de todos los grados y sus respectivos padres. Por otro lado, busca descongestionar el transporte público en las principales ciudades. Se calcula que más del 25% del movimiento, sobre todo en las regiones metropolitanas, se corresponde con la actividad escolar.
Será estrictamente obligatorio el uso de tapabocas en todo momento, sin excepción. Incluso los docentes, si lo desean, podrán agregar una máscara de acetato para mayor protección. Los únicos exceptuados serán los niños de nivel inicial.
En los pasillos, baños, patios y otros espacios comunes, el distanciamiento obligatorio será de 2 metros. En las aulas, con tapabocas y lavado de manos, será de al menos 1,5 metros. La medida llevará a dividir los cursos en dos o más grupos. Ya no podrán asistir todos los alumnos al mismo tiempo y se deberá complementar con educación en el hogar.
En este contexto, un esquema posible sería: grupo A asiste lunes, miércoles y viernes, mientras grupo B asiste martes y jueves. Después de cada semana cambiarían el orden para repartir equitativamente los días.
En cuanto al recreo, se buscará que haya un turno específico para cada grado para evitar la interacción entre los cursos. Del mismo modo, los juegos tradicionales, como el fútbol o la mancha, estarán prohibidos. El objetivo, otra vez, es reducir el contacto físico al mínimo posible.
Las fiestas por las fechas patrias, con decenas o hasta cientos de alumnos, docentes y padres reunidos en un salón, obviamente tampoco se podrán llevar adelante. Los actos escolares se suspenderán hasta que se r”ecupere la normalidad”.
Protocolo ante un caso sospechoso
El primer paso ante la detección de un caso sospechoso será el aislamiento e hisopado del estudiante o docente en cuestión. Después se procederá al rastreo de sus contactos estrechos, los compañeros que tuvieron vínculo con él, para aisarlos y testearlos en caso de presentar síntomas. Al día siguiente, toda la escuela permanecerá cerrada y se suspenderá la actividad. Ese día será destinado a la desinfección.
Fuente: Infobae.
















