Repudiable irrupción de Gendarmería en la UNR

Hace 48 horas solamente, en un verdadero acto de provocación que ha sido escasamente difundido, la Gendarmería Nacional entró a la Universidad Nacional de Rosario. Lo hicieron en el mismo momento que se realizaba una actividad a favor de la aparición con vida de Santiago Maldonado. Casi de inmediato, el rector de la UNR, Héctor Floriani, aclaró que el ingreso de Gendarmería no había contado con el aval ni la autorización de ninguna autoridad judicial ni universitaria y en forma oficial se repudió «enfáticamente cualquier intento de amedrentamiento por parte de la fuerza pública». Horas más tarde presentaron una denuncia en la Fiscalía Federal.
«Entendemos este preocupante episodio, que se suma al acontecido en el Instituto Olga Cossettini y las amenazas recibidas por la Facultad de Psicología durante la visita de Sergio Maldonado y Nora Cortiñas, en el marco de un conjunto de actos intimidatorios a nuestro juicio inadmisible», plantearon los decanos y vicedecanos Franco Bartolacci y Héctor Molina (Ciencia Política), Raúl Gómez Alonso y Fernando Re (Psicología), y Adolfo del Río y Ana Valderrama (Arquitectura) en una carta enviada al rector Héctor Floriani.
Lejos de ser un hecho aislado, es sintomático que este atropello a la autonomía universitaria se realice en el marco de una franca ofensiva mediática y parajudicial contra lo político en las instituciones educativas y conforma, también, un horizonte preocupante en vísperas mismas de la celebración del Centenario de la Reforma Universitaria.
Recuerden, tan sólo una semana atrás, se radicó una denuncia anónima contra la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA por tratar el tema de la desaparición forzada de Santiago Maldonado en clases y otras actividades de difusión. Esta infame denuncia se realizó desde un correo electrónico “anónimo” al Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires y fue reenviada a la Secretaría de Políticas Universitarias “a los efectos de poner en su conocimiento y a los fines que Ud. estime corresponder”, según informaron las autoridades de la Facultad. Aun cuando esta cuestión se mantiene en un nivel extrajudicial, ya que no se ha confeccionado expediente alguno, la noticia constituyó un abierto ataque a la autonomía universitaria y la lectura entrelineas de la misma es: los estamos vigilando.
Falta muy poco para el Centenario del Manifiesto Liminar, germen del poderoso movimiento juvenil que se conoce como la Reforma Universitaria y que inició la conformación de la universidad pública, gratuita, laica y cogobernada democráticamente. Este modelo de cogobierno y autonomía universitaria ha sido replicado en distintos países y sigue siendo una de las tantas razones que explican la calidad de sus profesionales y el importante grado de compromiso social de muchos de sus integrantes.
Es cierto, no todo fue brisas calmas: también hubo Noche de los Bastones Largos, Terrorismo de Estado, ajustes brutales que pasaron y otros que se evitaron gracias a la unidad y la lucha de todos los universitarios.
Las experiencias de estos episodios se convoca para confrontar con una reacción conservadora que pretende silenciar protestas e invisibilizar molestas resistencias. Si esto no se hace, si los universitarios no repudian las afrentas contra la autonomía y las intimidaciones que se suceden en cascada por todo el país, se correrá el riesgo de convertir al Centenario de la Reforma en mero fasto.
Hace mucho tiempo atrás, Luis Franco -nuestro poeta mayor- decía “toda pompa es fúnebre”, con estas palabras nos prevenía sobre cualquier tipo de veneración vacía a un pasado desencarnado de los testimonios de quienes menos tienen.
Aún quiénes insisten en convencernos sobre la necesidad del olvido y los peligros de la memoria, deben aceptar que el relato sobre un pasado vivido colectivamente tiene necesaria presencia en la agenda de cualquier gestión del Estado. Estas narraciones recuperan fuerza al influjo de los Bicentenarios y Centenarios y, por supuesto, cada proyecto político intenta (a veces infructuosamente, a veces con mayor éxito) convertir su visión del mundo (que es el relato particular) en una visión compartida por todos (que es la materialización de la hegemonía). Visto así, podemos decir que el Kirchnerismo convirtió al Bicentenario del 25 de Mayo en una celebración de dimensiones épicas y populares y, en contrapartida, el Macrismo afrontó el Bicentenario del 9 de Julio con una incomodidad que se hizo evidente en un desangelado festejo.
Por eso, el Centenario de la Reforma también es territorio de disputas de sentidos y oportunidad para remarcar lo que falta y advertir sobre el riesgo de perder lo conquistado.
Deberían reflexionar sobre esto el radicalismo y la Franja Morada, fuerzas hegemónicas en muchas universidades y que reclaman como propios los festejos del Centenario de la Reforma. Esto es una verdad a medias, debatible, Pero si se pretende hacer honor al mito fundacional, sus consejeros directivos y superiores, sus decanos y rectores (también el de la UNCA) deberían tener un poco más temple en esta hora para honrar (de verdad) el legado de los jóvenes valientes de 1918. Moleste a quién le moleste, tienen que repudiar los ataques a la autonomía universitaria y, parafraseando al Manifiesto Liminar, resolver “llamar a todas las cosas por el nombre que tienen”.

 

Jorge Perea